Islas y Literatura
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También distópicas
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Lugares simbólicos
Islas aventura
Odiseas y robinsones
Otras islas
Catálogo de islas perdidas

Conclusiones


Desde la "Odisea" a "La invención de Morel": las islas parecen representar una función de la imaginación. En ellas, el tiempo histórico desaparece y se alteran las cosas. Son lugares de prodigios y de pesadillas. También, de experimentos locos. Aún hoy sigue siendo un filón para escritores y guionistas, como demuestra el éxito de la serie Lost (también conocida como Perdidos o Desaparecidos, en la que se narran las aventuras de un grupo de supervivientes a un accidente aéreo ocurrido en una misteriosa isla del Océano Pacífico).

La isla es el topos literario por excelencia, desde las islas de Homero a las de la publicidad. En este sentido, Guy Laroche decía "la mujer es una isla y Fidji su perfume". Por otra parte, los relatos de islas y aventuras han arribado a las costas más estereotipadas del marketing: desde Las Mil y una noches -Simbad el marino y reloj Rolex- hasta La isla del tesoro de R. L. Stevenson -Ron Bacardi-, o Moby Dick, la ballena blanca de H. Melville -plumas Signature de Cross-. La isla se identifica en nuestro imaginario como un espacio representativo del paraíso terrestre. Basta pensar en las Hespérides y las islas Afortunadas de la literatura clásica y en todas las islas legendarias de la Edad media -Antilia, San Brandán, Brazi- que los descubridores de América creen haber encontrado al llegar a las islas del Caribe y que hoy se encarnan en Las Bahamas, Cuba, Santo Domingo, sus playas de aguas transparentes y arenas blancas. Claro que también hay islas malditas en la literatura. La isla del Doctor Moreau de H.G.Wells es el paradigma. Otras son reales como Alcatraz o el presidio de la Guayana francesa del que se evade Papillon.

Es difícil saber qué conjunto neuronal humano aísla la idea de que en las islas suceden las cosas fantásticas. Las islas parecen neutralizar, al menos imaginariamente, las sucesiones de causas y efectos y las asociaciones de los hechos particulares con los generales. Las islas anulan la historia, y aun la racionalidad. También significan un corte temporal. Son, o se pretenden que son, ahistóricas. Islas reales, inventadas o ideales; toda isla, como espacio literario inmenso y fructífero, viaja en una perpetua búsqueda de sí misma.


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JOSE SARAMAGO
El cuento de la isla desconocida

Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma.




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