Islas aventura
Las islas se revelan como escenarios de la aventura humana. Prototipos
de odiseas ( según la R.A.E. viaje largo, en el que abundan
las aventuras adversas y favorables al viajero) son los viajes de
Ulises y las andanzas de Sinbad el marino. También son aventuras
iniciáticas, auténticos pergrinajes, como el de San Brandán.
Pero son los náufragos los que han otorgado a la isla su carácter
de espacio para la aventura.
Odiseas
Ya la Ilíada aparece salpicada de islas que luego se convertirán en verdaderos lugares comunes del género insular, como es el caso de el amor en una isla, el abandono en una isla o unas islas lejanas donde se venden esclavos. Son tópicos utilizados por las literaturas de todas las épocas y tiempos, incluso hoy en día sirven de reclamos a la hora de ganarse al ingenuo turista en las agencias de viajes. Pero es en la Odisea donde, sin duda, ejerce una asombrosa fascinación tanto la realidad geográfica insular, como su facilidad para crear idealizaciones. Sobre la importancia de la insularidad en esta obra, mucho se ha escrito, pero no estaría de más recordar que se trata, en esencia, de un viaje marítimo, un periplo aventurero, el de Odiseo y sus compañeros, a través de un mundo, el mediterráneo, donde proliferan un sinfín de islas, fácilmente identificables o de confusa localización, familiares y cercanas o extrañas y accesibles tan sólo por medio de la imaginación. Ya hemos mencionado algunas de ellas, como la idílica Ogigia (isla de Calipso), Esqueria o isla de los feacios, la mítica Eea o isla de la maga Circe, a la que algunos no han dudado en ubicar magistralmente a mitad de camino del Más Allá, la isla de las encantadoras Sirenas, situada por Homero en algún punto entre la isla de Circe y la morada de Escila y Caribdis, la de los temibles Cíclopes, o también la isla de Eolo, cuna de los vientos; otro grupo importante de islas, en el que predomina la descripción de un paisaje ideal, es el formado por Creta, Faros, Asteris, Laquea o Siria, descrita esta última por el porquerizo de Odiseo, Eumeo, y símbolo de la patria perdida para siempre. No nos olvidamos de Ítaca, tierra natal del protagonista, evocada constantemente con nostalgia, que representa la isla del retorno, de la anhelada vuelta al hogar del héroe y del marido.
En "Las mil y una noches" Sinbad descubre islas maravillosas de las que siempre sale cargado de riquezas. Panurge y Gulliver, de la mano de Rabelais y Swift respectivamente, recorren multitud de islas en las que encuentran episodios satíricos y criaturas inimaginables. Aún hoy, sigue habiendo odiseas que han sido llevadas al cine como "2001, una odisea espacial" la novela de Arthur C. Clarke.
Robinsones
A Daniel Defoe le debemos la significación de esta palabra, pues con su novela inaugura un género literario que encarna al héroe civilizador y la aventura del progreso en el escenario de una isla y toda la carga de "otredad" que conlleva. "Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinsón Crusoe de York, navegante", se publicó en 1719, cuando su autor contaba ya casi 60 años. Este relato ficticio sobre un náufrago se basaba en las aventuras de un marino, Alexander Selkirk, que había sido abandonado en una isla del archipiélago Juan Fernández, frente a las costas de Chile. Esta novela, llena de detalles sobre las ingeniosas ideas de Robinsón para sobrellevar los rigores de la isla, se ha convertido en un clásico de la literatura. Este tema también ha sido tratado en "El señor de las moscas" o en "La isla misteriosa". Recientemente, con la película "Naúfrago" (Cast away), el mito del robinson ha sido retomado, demostrando su actualidad en la mente de todos los públicos.
DANIEL DEFOE
Robinson Crusoe
En el barco encontré plumas, tinta y papel, e hice lo indecible por economizarlos; mientras duró la tinta pude llevar una crónica muy exacta, pero cuando se terminó me hallé imposibilitado de continuarla, ya que no pude hacer tinta a pesar de todo lo que probé. Esto vino a demostrarme que necesitaba muchas cosas fuera de las que había acumulado. Habiendo conseguido acostumbrar un poco mi espíritu a su actual condición y abandonando la costumbre de mirar al mar por si divisaba algún navío, me apliqué desde entonces a organizar mi vida y a hacerla lo más confortable posible... Fabriqué una mesa y una silla..




