Islas interiores
Como mediadoras entre el mundo visible e invisible, la isla juega un
papel simbólico, la manifestación de un espacio sagrado
y trascendente a través del cual, la isla se constituye en el refugio
ideal del mundo interior. Las islas utópicas se separan del mundo
exterior, mientras que las islas interiores nos ofrecen un lugar donde
integrar nuestros anhelos más profundos. Así, los símbolos
representados por las islas van desde la prisión al tesoro, pasando
por la mujer o la tumba.
La tumba
La isla es un lugar a donde suelen ir a parar los difuntos, ya se trate de un paraíso o un infierno. En el "Viaje de San Brandán" se nos ofrecen ambas visiones. En "La isla misteriosa" una cueva situada en una isla sirve al Capitán Nemo de sepulcro. Julio Cortázar en su "Isla a mediodía", nos relata la historia de un hombre obsesionado con una isla en la que encuentra la muerte y, como consecución de su deseo, la felicidad.
La mujer
El conjunto mujer-isla-erotismo ha sido un tema ampliamente tratado en la literatura, además de explotado tanto por el cine como por la publicidad. Ya sea por la significación materna del agua señalada por Jung o la nostalgia de los orígenes que representa el espacio paradisíaco, regresar a la isla es como regresar a la madre. En "La Odisea" el binomio mujer-isla se refleja con intensa claridad. Es en la isla de Ogigia donde Calipso retiene al héroe, en la isla de los Feacios, Ulises encuentra a Nausicaa, en la isla de Eea conoce a Circe, la Isla de las Sirenas es un lugar de seducción fatal y, en Ítaca espera la esposa, Penélope... En el "Orlando furioso" de Ariosto, "La tempestad" de Shakespeare, hay mujeres monstruosas que viven en islas, lo mismo que las arpías a las que Virgilio, en la Eneida, sitúa en las Islas Estrófagas. La mujer y la isla están presentes también en el cine, en películas como por ejemplo, "Rebelión a bordo" basada en la novela del mismo título de Charles Nordhoff y James Norman Hall. El contraste entre la vida paradisíaca en Tahití y el regreso a la dura disciplina a bordo de la Bounty, desemboca en un motín.
La prisión
La isla también es prisión, como bien sabe "El conde de Montecristo" por la pluma de Alejandro Dumas. Construir una prisión en una isla es altamente rentable como demuestran los exitos editoriales "Papillon" y"Archipiélago Gulag", el nombre de la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo XX, un documento escrito por Alexander Solzhenitsyn, que estuvo confinado en uno de esos campos, en el que reconstruye minuciosamente la vida en el interior de la industria penitenciaria en tiempos de la Unión Soviética, y su disección se convierte en un viaje a través del miedo, el dolor, el frío, el hambre y la muerte, con los que el régimen totalitario acalló toda disidencia.
El tesoro
El tema del tesoro tiene un trasfondo psicológico profundo. Por ejemplo, en "El motivo de la elección del cofre" (1913) Freud encara la problemática de la muerte a través del mito de las Moiras, las diosas de la muerte. Allí describe una escena de la obra de Shakespeare, "El mercader de Venecia", donde la hermosa Porcia debe tomar por esposo a aquel que elija de entre tres cofres, el que encierra su retrato. Uno es de oro, otro es de plata y el tercero de plomo. Aquellos que elijen los dos primeros se equivocan. Bassanio, que debe elegir el tercero, gana así a la novia, aunque no sabe cómo justificar la elección del cofre de plomo. Freud, luego de hacer referencias a otras historias y mitos donde también se plantea elegir, ya no entre tres cofres sino entre tres mujeres -y cuya suerte siempre recae en la tercera-, establece que esta elección está hablando de un desplazamiento en las diosas de la muerte, constituidas por las tres hermanas del destino denominadas las Moiras, Parcas o Nornas, de las cuales la tercera se llama Atrophos, es decir, lo inexorable. Los tesoros sienten una gran predilección por ocultarse en las islas. Pero fue R.L. Stevenson quien retrató con más perfección el tema en "La isla del tesoro". También Edgar Allan Poe, en "El escarabajo de oro" nos habla del tesoro oculto en la Isla Sullivan.
GLORIA FUERTES
Isla ignorada
Soy como esa isla que ignorada, late acunada por árboles jugosos, en el centro de un mar que no me entiende, rodeada de nada, —sola sólo—. Hay aves en mi isla relucientes, y pintadas por ángeles pintores, hay fieras que me miran dulcemente, y venenosas flores. Hay arroyos poetas y voces interiores de volcanes dormidos. Quizá haya algún tesoro muy dentro de mi entraña. ¡Quién sabe si yo tengo diamante en mi montaña, o tan sólo un pequeño pedazo de carbón! Los árboles del bosque de mi isla, sois vosotros mis versos. ¡Qué bien sonáis a veces si el gran músico viento os toca cuando viene el mar que me rodea! A esta isla que soy, si alguien llega, que se encuentre con algo es mi deseo; —manantiales de versos encendidos y cascadas de paz es lo que tengo—. Un nombre que me sube por el alma y no quiere que llore mis secretos; y soy tierra feliz —que tengo el arte de ser dichosa y pobre al mismo tiempo—. Para mí es un placer ser ignorada, isla ignorada del océano eterno. En el centro del mundo sin un libro sé todo, porque vino un mensajero y me dejó una cruz para la vida —para la muerte me dejó un misterio.





