Teatro

Zeami, el más importante autor de dramas Nô, escribió: Olvida el escenario y mira la representación Olvida la representación y mira al actor Olvida al actor y mira a la idea Olvida la idea y entenderás el Nô Leyendo esta afirmación se puede ver de forma clara la influencia Zen en este tipo de teatro. Al Nô también se le describe con la palabra yûgen, que significa el misterio y la elegancia natural. He visto este término en comentarios que críticos japoneses han hecho sobre espectáculos de flamenco representados en aquel país, lo que me lleva a pensar que podría traducirse por la palabra española "duende", una belleza oculta que no se sabe muy bien en donde radica, pero que te impacta profundamente. Aunque el texto no suele ocupar más de diez páginas, las representaciones pueden durar mas de una hora. El decorado es sencillo, básicamente un biombo, y la musica se interpreta con tambores y flautas. La danza es casi un esquema de la danza misma, el propio Zeami exigía a los actores que la ejecutaran en un setenta por ciento. Y hablando de los actores, en la era Tokugawa se prohibió la participación de las mujeres, siendo éstas sustituidas por jóvenes. Los actores van descalzos y el vestuario es lujoso y elaborado. Originariamente se representaban en el exterior y de noche, lo que contribuía, junto con las máscaras, a potenciar el efecto fantasmal o sobrenatural que lo caracteriza (recordemos el elogio de las sombras que hace Tanizaki). Se conservan doscientos cincuenta dramas clásicos de los que hay traducidos al inglés unos ciencuenta. A parte de Zeami, otros autores de Nô son Kan-ami, padre de Zeami, su hijo Motomasa, su yerno Zenchiku y su séptimo hijo Nobumitsu (todo queda en casa). Los textos, en lenguaje arcaico, la intensidad de la representación y el misterio que lo envuelva hacen difícil su comprensión por parte de los occidentales tan poco habituados a este tipo de expresión dramática.

Kabuki

El Kabuki (“disciplina del canto y danza”), reune elementos de ópera y de ballet. Al igual que el Nô, es representado únicamente por actores hombres llamados “onnagata”. El kabuki se desarrolló hasta alcanzar su forma actual en los siglos XVII y XVIII y fue el teatro de las masas del período Edo. También como en el Nô, el vestuario es suntuoso, pero a diferencia de este, se suele usar más decorados y atrezzo.

Bunraku

Junto con el Nô, el kyôgen y el kabuki, el bunraku constituye una de las cuatro formas del teatro clásico japonés. El teatro de marionetas en su forma actual se desarrolló a finales del siglo XVI y se basa en una combinación de tres artes: el arte de manipular las marionetas, el arte de la narración joruri, y el arte del shamisen, el instrumento que acompaña cada una de las piezas. El arte de manipular marionetas tiene su origen en el siglo XI, cuando titiriteros itinerantes (kugutsumawashi) viajaban por todo Japón representando sus obras. El joruri, el estilo narrativo utilizado en el bunraku, tiene sus orígenes en los narradores ciegos itinerantes que en el siglo XV iban de pueblo en pueblo recitando historias con su biwa (una especie de laúd). Las marionetas son de gran tamaño y están manipuladas por artistas vestidos de negro y con la cara cubierta con un velo.

Existen otros géneros como Takaruza (representaciones exclusivamente interpretadas por mujeres), Gagaku (música orquestal interpretada por instrumentos típicos como la flauta de bambú o “shakuhachi”, instrumentos de cuerda como el “koto” y la “biwa”), Hogaku (música popular japonesa: canciones folklóricas, “enka” o baladas sentimentales, y el pop japonés o J-Pop), Butoh (danza moderna de vanguardia).