CALIGRAFÍA, PINTURA Y BAMBÚ. En la cultura china, caligrafía y pintura se integran un todo; es imposible imaginar la una sin la otra. Son muchos los puntos en común: parte de los caracteres chinos tienen su origen en pictogramas, utilizan técnicas muy similares y comparten los denominados "cuatro tesoros": pincel, tinta en barritas, papel y tintero. También participan de la misma naturaleza: imitación de la vida en los trazos y equilibrio dinámico en el diseño. No hay más que ver las similitudes visuales entre la caligrafía y la pintura en la obra de Zheng Xie, aunque podríamos dar ejemplos innumerables. Pero aún existen más conexiones. La caligrafía y la pintura están íntimamente ligadas a la naturaleza. En el siglo X d.C., Li Hou Chu desarrolló una técnica caligráfica especialmente apropiada a la pintura de bambú y que fue adaptada a tal propósito por Hsi-ya. Durante la dinastía Song, la pintura de bambú se hizo muy popular y continuó siéndolo hasta las primeras épocas de la dinastía Ming.
Zheng Xie (Zheng Banqiao), "Bamboo". Dinastía Qing (1693-1765)
En resumen, los pintores y calígrafos sienten una especial predilección por hojas, ramas, troncos y pétalos, que permiten un tratamiento caligráfico, ¿o será la caligrafía la que es tratada pictóricamente? Creo que es prácticamente indistinguible. Sabemos que hay un estilo especial de pintura china dedicada al bambú y que existen técnicas, de origen caligráfico, para realizar las pinceladas del tallo y las hojas. El hecho es que el bambú ha inspirado la imaginación de los artistas durante siglos. Durante mucho tiempo se pensó que las pinturas con bambúes habían aparecido en la dinastía Tang (618-907). Sin embargo, los últimos estudios realizados sobre unas pinturas halladas en los años 70 en las grutas de Dunhuang y que representan bambúes, demuestran que éstos ya aparecían en pinturas del siglo V d.C, dos siglos antes de lo que hasta ahora se pensaba. A pesar del tiempo transcurrido, hoy en día todavía los artistas siguen inspirándose en el bambú para realizar sus creaciones.

En este cuadro de Zheng Xie (Zheng Banqiao), de la dinastía Qing (1693-1765), los tallos del bambú parecen crecer directamente de los caracteres, como si la caligrafía fuera la tierra de la que brota el bambú.
Los artistas han expresado su devoción hacia la pureza y elegancia
del bambú. Tan grande admiración quizá sea debida a
la figura que el confucianismo denomina 'hombre superior', junzi (?), cuyas
virtudes se asemejan a las de la planta: una persona de recta virtud, que
se doblega ante el movimiento natural de la existencia para retornar siempre
a su posición original. En cualquier caso, la pintura de bambú
está muy cercana a la caligrafía. Es estilizada y flexible:
cada hoja, cada tallo es una pincelada, como cada uno de los trazos que
dibujan los caracteres chinos. Además, y como en todas las pinturas
chinas, junto con las pinceladas aparecen poemas y sellos en gran cantidad,
lo que acentúa la presencia de la caligrafía en la obra.
Comencé el trabajo con un poema de Wang Wei, "El bosque de bambú".
En él, el poeta se describe a si mismo sentado en el bosque, bajo
un techo de bambúes. El poeta y calígrafo Su Shi nos relata
como su amigo Wen Tong, al dibujar un bambú, dejaba atrás
su yo corporal se convertía en el bambú mismo. Para estos
artistas, la inmediatez se esconde tras las hojas del bambú, como
el símbolo que atenúa la distancia entre el yo interior y
el mundo. Así, el bambú adquiere ahora una dimensión
cercana a la filosofía y al pensamiento religioso: "When [Wen
Tong] paints bamboo, he sees the bamboo and does not notice people. He not
only does not notice people, Oblivious, he leaves behind his corporeal self.
His body transforms into de bamboo, inexhaustibly bringing forth pure and
new forms".

"Evening sky with bamboo" Obra inspirada en los trabajos de Ji Qing Yuan y Zhao Chengmin. El autor es uno de los artistas chinos de la Academia de Arte de Beijing.
Y es que el arte chino, y en especial la caligrafía, participa de
una manifestación trascendente, siendo la expresión de la
realidad interior del artista en su intento de escribir la verdad objetiva
del universo. En las artes chinas están presentes las dos grandes
tradiciones de pensamiento, el confucianismo y el taoísmo, así
como la teoría cosmológica asociada a los principios del yin
y el yang. Como explica Fadón Salazar "la creación va
a determinar la vida del calígrafo, de forma que ésta acabará
por adoptar un modo de vida que le permita, no ya crear, sino ser él
mismo creativo."
El bambú está íntimamente ligado a la caligrafía,
a la poesía y a la pintura. Desde tiempos remotos hasta nuestros
días, los artistas han convertido la caligrafía en un arte
que se ha ido adaptando a los nuevos tiempos, sin olvidar su esencia, sus
componentes básicos y sus fuentes de inspiración. El bambú,
lo mismo que la caligrafía, permanece vivo en la arquitectura, en
los objetos cotidianos, en el folklore, en la tradición y en el pensamiento
chino. Y es que es posible...
"con un diminuto pincel, volver a crear el cuerpo inmenso del vacío" (Wang Wei)




